Dicen algunos que la caridad no siempre es la respuesta para ayudar a salir de la pobreza. Creo que entienden por ella sólo a la limosna que se da. Puede ser que las limosnas fomenten la dependencia en lugar de la autoayuda y la confianza en uno mismo.
En la Carta Encíclica de Benedicto XVI sobre el amor cristiano, se entiende por caridad a prestar un servicio al prójimo como una respuesta a una necesidad inmediata en una determinada situación, como el hambre en el mundo. O sea, caridad, como manifestación del amor gratuito al prójimo. Este servicio está relacionado con el compromiso necesario por la justicia.
Entre las múltiples estructuras de servicio caritativo en el contexto social actual, las de voluntariado son sumamente importantes hoy día porque son, en palabras de Benedicto, una “escuela de vida para los jóvenes, que educa a la solidaridad y a estar disponibles para dar no sólo algo, sino a sí mismos”.
Pero la limosna (también el voluntariado), podrían crear también una situación de poder unilateral. Los beneficiarios persiguen que se les concedan favores, en lugar de reclamar lo que se merecen. En consecuencia, no tienen voz y desaparecen la responsabilidad y la transparencia.
Démonos cuenta que las personas pobres también pueden actuar. Los pobres pueden ser emprendedores, trabajar por cuenta propia y generar trabajo para otros. La existencia de nuestras personalidades multidimensionales implica que no todas las empresas deberían estar obligadas al objetivo único de la maximización de los beneficios. Y es aquí donde entra el nuevo concepto de “empresa social”.
Existen dos tipos de empresas sociales: una, propiedad de inversores con objetivos sociales y la otra, empresas que maximizan beneficios, pero que son propiedad de personas pobres o desfavorecidas. Considero que ambos tipos son instrumentos para servir al planeta y a las personas, especialmente a los más desfavorecidos, de la mejor manera posible.
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martes, 29 de septiembre de 2009
lunes, 22 de junio de 2009
GRACIAS, VICENTE
El viernes nos dejó Vicente Ferrer. Su persona. Pero no su filosofía, su trabajo y las energías para continuar con su legado.
Él ayudó a mejorar las vidas de los pobres. Sostenía que, para acabar con la pobreza, la única estrategia es la acción.
Cada uno de nosotros debe preguntarse: Yo ¿qué puedo hacer? Siempre me ha emocionado la sentencia de Burke: “Qué pena que tanta gente, pensando que puede hacer muy poco, no haga nada”. Da igual que sea poco, un grano, una semilla, son aportaciones también.
Vicente está vivo en nuestra memoria, y ésta hace que recordemos sus grandes mensajes: “si no te olvidas de los pobres, nunca te equivocarás”. Gracias, Vicente.
Él ayudó a mejorar las vidas de los pobres. Sostenía que, para acabar con la pobreza, la única estrategia es la acción.
Cada uno de nosotros debe preguntarse: Yo ¿qué puedo hacer? Siempre me ha emocionado la sentencia de Burke: “Qué pena que tanta gente, pensando que puede hacer muy poco, no haga nada”. Da igual que sea poco, un grano, una semilla, son aportaciones también.
Vicente está vivo en nuestra memoria, y ésta hace que recordemos sus grandes mensajes: “si no te olvidas de los pobres, nunca te equivocarás”. Gracias, Vicente.
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