“Tuve suerte, supe pronto en mi vida qué era lo que deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mi padre cuando tenía 20 años” (Steve Jobs).
No todos tenemos la misma suerte que Steve (me refiero a lo de saber qué es lo que quiere y no a ser socio fundador de una gran mutinacional). Posiblemente nos inclinemos a pensar en cosas como que tuvo una suerte increíble al estar en el momento y lugar adecuados; o que es un genio; o, simplemente, falsa modestia. Pero sinceramente creo que no es nada de eso.
Steve Jobs lleva algún tiempo con un cáncer de páncreas que lo está consumiendo y, a pesar de todo, no pierde la ilusión. O la fe.
En esa misma conferencia que impartía ya enfermo a estudiantes universitarios, continuaba diciendo: “No perdáis la fe. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado”.
Esto es lo que me motiva.
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domingo, 27 de diciembre de 2009
jueves, 29 de octubre de 2009
MÁS SOBRE LA FELICIDAD Y LAS RELACIONES
Según Daniel Kahneman, psicólogo de la Universidad de Princeton y Premio Nobel de economía, las personas ricas no son las más felices, porque cuanto más dinero tenemos, más elevadas son nuestras expectativas, lo que nos lleva a aspirar a placeres más caros. Utiliza la imagen de la rueda de molino (la llama rueda de molino hedónica) para explicar la escasa correlación existente entre las satisfacción con la vida y las circunstancias vitales (como la riqueza, por ejemplo). Así pues, esa rueda de molino jamás se detiene: “es cierto que los ricos pueden experimentar más placeres que los pobres, pero no lo es menos que, para quedar igualmente satisfechos, requieren también de más placer” dice Kahneman.
Pero su investigación también sugiere una vía de escape de la rueda de molino hedónica: el establecimiento de relaciones más gratificantes. Una investigación realizada por él y su equipo, puso de relieve que la felicidad no depende tanto del nivel de ingresos, de presiones laborales ni del estado civil, como de las personas con las que se relacionaban.
Pero su investigación también sugiere una vía de escape de la rueda de molino hedónica: el establecimiento de relaciones más gratificantes. Una investigación realizada por él y su equipo, puso de relieve que la felicidad no depende tanto del nivel de ingresos, de presiones laborales ni del estado civil, como de las personas con las que se relacionaban.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
LA IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES
El ser humano es social por naturaleza y necesita relacionarse con los demás. El concepto de sociedad, decía Savater (1947), viene del hecho de que somos socios. Así que estamos vinculados y debemos ser conscientes de ello.
También es comúnmente aceptada la correspondencia, muy clara y fuerte, entre las relaciones sociales y la felicidad.
Y si la felicidad, la compasión y la colaboración en general están relacionadas con la supervivencia y con el bienestar, ¿a qué estamos esperando?
La felicidad no es cosa de la sociedad. Es una aspiración y un deseo individual.
También es comúnmente aceptada la correspondencia, muy clara y fuerte, entre las relaciones sociales y la felicidad.
Y si la felicidad, la compasión y la colaboración en general están relacionadas con la supervivencia y con el bienestar, ¿a qué estamos esperando?
La felicidad no es cosa de la sociedad. Es una aspiración y un deseo individual.
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