En los últimos tiempos se han publicado numerosos estudios sociológicos sobre los españoles y los valores sociales que defienden y que tratan de llevar a la práctica. En todos ellos, con mayor o menor diferencia de porcentajes estadísticos, se recogen algunas de las siguientes tendencias:
- Los españoles tenemos poco hábito a asociarnos; seguimos manteniendo un individualismo práctico que dificulta trabajar en colaboración con los demás en un proyecto colectivo.
- El número de voluntarios que trabajan para ONG es bastante bajo si lo comparamos con el de la mayoría de países de la Unión Europea.
- Mostramos una gran solidaridad (y colaboramos con bastante ayuda económica en esos casos) ante catástrofes o situaciones de emergencia ocasionales (como un terremoto con cientos de muertos en un país lejano, por ejemplo), pero nuestra solidaridad en el día a día para con los necesitados es muy escasa.
- En las encuestas afirmamos ser poco racistas y xenófobos; en cambio, en nuestra vida cotidiana no facilitamos la integración de ciertos colectivos de emigrantes, sobre todo los pertenecientes a culturas diferentes de las nuestras.
- Los jóvenes españoles son muy idealistas y se sienten comprometidos teóricamente con la solidaridad internacional, pero luego no dedican su tiempo a contribuir a ella.
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miércoles, 25 de noviembre de 2009
martes, 30 de junio de 2009
¿CÓMO CONTRIBUIR A ELIMINAR LA POBREZA MATERIAL? ELIMINANDO LA POBREZA ESPIRITUAL
En la última entrada en la que me despedía de Vicente Ferrer, hacía alusión a los pobres. Si nos diésemos cuenta de que la pobreza material de muchos seres humanos es consecuencia de la pobreza espiritual de los más ricos, el mundo sería bien distinto.
Y sin embargo, preferimos aceptar un mundo gobernado por las leyes del mercado, del poder, del egoísmo, del consumismo, de la ambición. Hemos abdicado de los valores y preferimos mirar hacia otro lado.
La brecha entre los ricos y los pobres de la tierra es cada vez mayor. Miles de personas viven en condiciones inhumanas. Hoy, ahora, mueren de hambre miles de personas cada día. La reacción que tienen es, en algunos casos, jugarse la vida en pateras, en otros casos caer en la tentación del fundamentalismo y la violencia. Pero no hay que mirar muy lejos. En nuestro entorno, acentuado por la crisis económica que padecemos, han aumentado los ciudadanos que viven en el umbral de la pobreza, personas destrozadas, sin autoestima, que acuden a los bancos de alimentos, a la beneficencia, porque se le ha acabado la prestación social.
Debemos enseñar esto, debemos educar para que conozcan esto, para interpretar estos hechos. Es “una verdad incómoda”. Todos tendríamos que ir alguna vez a verla para creerla.
Tenemos que exigir a los políticos, si no, nosotros los ciudadanos, nosotros los pueblos, no les vamos a seguir.
Y sin embargo, preferimos aceptar un mundo gobernado por las leyes del mercado, del poder, del egoísmo, del consumismo, de la ambición. Hemos abdicado de los valores y preferimos mirar hacia otro lado.
La brecha entre los ricos y los pobres de la tierra es cada vez mayor. Miles de personas viven en condiciones inhumanas. Hoy, ahora, mueren de hambre miles de personas cada día. La reacción que tienen es, en algunos casos, jugarse la vida en pateras, en otros casos caer en la tentación del fundamentalismo y la violencia. Pero no hay que mirar muy lejos. En nuestro entorno, acentuado por la crisis económica que padecemos, han aumentado los ciudadanos que viven en el umbral de la pobreza, personas destrozadas, sin autoestima, que acuden a los bancos de alimentos, a la beneficencia, porque se le ha acabado la prestación social.
Debemos enseñar esto, debemos educar para que conozcan esto, para interpretar estos hechos. Es “una verdad incómoda”. Todos tendríamos que ir alguna vez a verla para creerla.
Tenemos que exigir a los políticos, si no, nosotros los ciudadanos, nosotros los pueblos, no les vamos a seguir.
lunes, 22 de junio de 2009
GRACIAS, VICENTE
El viernes nos dejó Vicente Ferrer. Su persona. Pero no su filosofía, su trabajo y las energías para continuar con su legado.
Él ayudó a mejorar las vidas de los pobres. Sostenía que, para acabar con la pobreza, la única estrategia es la acción.
Cada uno de nosotros debe preguntarse: Yo ¿qué puedo hacer? Siempre me ha emocionado la sentencia de Burke: “Qué pena que tanta gente, pensando que puede hacer muy poco, no haga nada”. Da igual que sea poco, un grano, una semilla, son aportaciones también.
Vicente está vivo en nuestra memoria, y ésta hace que recordemos sus grandes mensajes: “si no te olvidas de los pobres, nunca te equivocarás”. Gracias, Vicente.
Él ayudó a mejorar las vidas de los pobres. Sostenía que, para acabar con la pobreza, la única estrategia es la acción.
Cada uno de nosotros debe preguntarse: Yo ¿qué puedo hacer? Siempre me ha emocionado la sentencia de Burke: “Qué pena que tanta gente, pensando que puede hacer muy poco, no haga nada”. Da igual que sea poco, un grano, una semilla, son aportaciones también.
Vicente está vivo en nuestra memoria, y ésta hace que recordemos sus grandes mensajes: “si no te olvidas de los pobres, nunca te equivocarás”. Gracias, Vicente.
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