Conversando con un amigo sobre la última entrada en el blog, intuí que había sido demasiado “cruel” con mis opiniones sobre el comportamiento de la Iglesia y que quizás estaba generalizando demasiado.
Tenía toda la razón. Es más, inmediatamente después de dar al botón de “publicar”, yo ya había pensado lo mismo. Demasiado tarde.
Hay que ver Juan Diego que poco tacto tienes. Me pasa siempre. Cuando estoy tratando sobre temas que me preocupan o sobre asuntos de índole profesional hay veces que soy muy directo con las personas, queriendo decir lo que pienso tal y como lo pienso. Pero en mi caso, por desgracia, las palabras muchas veces no expresan correctamente mis pensamientos. Me viene ahora mismo a la cabeza un estudio en el que decía que el lenguaje como herramienta de comunicación es, en términos evolutivos, lo que distingue al hombre del animal. Si esto fuera así, perteneceré al reino animal, puesto que no comunico bien. Me refiero a transmitir con la palabra (oral o escrita). Y no digo siquiera que el receptor entienda, mediante lo que he dicho, lo que pienso.
Tengo muchos defectos (¿congénitos?). No solo este que comento. Soy consciente de ellos. Quizás por eso me doy cuenta, casi al momento, que he vuelto a equivocarme. Y reconozco cuando me recuerdan esta debilidad. Pero continúo equivocándome.
Entendiendo que es parte de mi carácter. Soy transparente (aunque en otras manifestaciones de mi personalidad soy muy introspectivo). Todos somos seres multidimensionales. Ahora bien, ¿debo aceptar esos rasgos de mi carácter que no me gustan y vivir con ellos? y decir: ¡qué le voy a hacer si es que yo soy así!
En mi caso tengo claro que no. Creo firmemente que hay que hacer a diario examen de conciencia y procurar moldear nuestra personalidad para que cada día seamos un poco mejores. Y posiblemente sigamos equivocándonos mil veces y otras mil en lo mismo. Pero no importa. No debemos ni desesperarnos ni abandonarnos, sino aceptar el error, aprender de él y asumir que posiblemente volvamos a equivocarnos.
Cuando pensemos en cómo éramos hace unos años, nos daremos cuenta de que no somos la misma persona. Que hemos cambiado. Todos los días cambiamos, aunque no seamos conscientes de la diferencia entre el yo-ayer y el yo-ahora.
Aceptar nuestro yo dinámico y nuestra personalidad multidimensional nos permite evolucionar positivamente. Y nunca es tarde para eso.
viernes, 20 de noviembre de 2009
sábado, 31 de octubre de 2009
HALLOWEEN Y LA HOGUERA DE LAS VANIDADES


La Iglesia católica considera que "los padres deben encauzar la fiesta de Halloween", que cada año es más popular entre niños y adolescentes en España, "hacia lo bueno, y no fomentar el terror y la muerte". El director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española, el padre Joan María Canals, ha explicado que Halloween "no es inocente, pues tiene un trasfondo de ocultismo y de otros tipos de corrientes que dejan su huella de anticristianismo". Canals asegura que en Halloween "se afirma que los niños se deben divertir como lo hacen con otras fiestas. Se disfrazan de brujas, vampiros, fantasmas, con máscaras de cadáveres, esqueletos. Los padres favorecen este tipo de fiesta y que jueguen con elementos de muerte, pero ellos mismos son los que, cuando muere un familiar, los apartan para que no vean al familiar muerto. En este caso la pedagogía se resiente por falta de lógica".
Por otro lado, dice también que "la Iglesia católica en la fiesta de Todos los Santos celebra la santidad de Dios en los Santos. El Evangelio de este día es el texto del sermón de las Bienaventuranzas que es el programa de vida presentado por Jesús a todos los que le quieren seguir y comprometen su vida por el Evangelio", añade Canals. Al día siguiente, la Iglesia católica celebra la conmemoración de los fieles para recordar difuntos, orando por ellos, lo que constituye "una fiesta que estimula a la vida, y no a la muerte".
En cierto sentido tiene razón, pero siento que la intención en la proclama es denunciar este tipo de festividad que se está adoptando en nuestra sociedad. Los niños se divierten con este tipo de cosas y no creo que se contaminen del trasfondo de ocultismo que pudiera llevar la fiesta (si es que lo tuviera, pues creo que ahora se trata de sólo unas horas de divertimento para los niños). Y digo yo: ¿no se habla del bien y del mal de forma explícita en los cuentos de niños (léase Blancanieves y otros muchos)? ¿Y en el Antiguo Testamento? Dice Canals que la fiesta de Todos los Santos estimula a la vida, y no a la muerte. Pues con qué mala pedagogía se transmite este mensaje.
Hay otro sector de la población que critica la fiesta de Halloween porque considera que estamos importando el modelo social norteamericano. Otros porque es producto de una campaña comercial bien ejecutada. También tienen razón.
Yo creo que las fiestas son buenas. Jesús hacía de cualquier momento u ocasión una fiesta. En esta sociedad nuestra multicultural, creo que es bueno asimilar fiestas de los que viven con nosotros. Tampoco olvidar las nuestras. Y adaptarlas a los tiempos.
Señores de la Iglesia: En estos tiempos de falta de valores la Iglesia está perdiendo una grandísima oportunidad. Pero deberá cambiar su discurso rancio, sus rituales anacrónicos y conectar más y mejor con la gente, con el pueblo, con las personas. Con los jóvenes.
Os presento a mi hija de esta tarde: ¿De verdad se creen que estoy fomentando el terror? ¿Qué pensará ella?.
jueves, 29 de octubre de 2009
MÁS SOBRE LA FELICIDAD Y LAS RELACIONES
Según Daniel Kahneman, psicólogo de la Universidad de Princeton y Premio Nobel de economía, las personas ricas no son las más felices, porque cuanto más dinero tenemos, más elevadas son nuestras expectativas, lo que nos lleva a aspirar a placeres más caros. Utiliza la imagen de la rueda de molino (la llama rueda de molino hedónica) para explicar la escasa correlación existente entre las satisfacción con la vida y las circunstancias vitales (como la riqueza, por ejemplo). Así pues, esa rueda de molino jamás se detiene: “es cierto que los ricos pueden experimentar más placeres que los pobres, pero no lo es menos que, para quedar igualmente satisfechos, requieren también de más placer” dice Kahneman.
Pero su investigación también sugiere una vía de escape de la rueda de molino hedónica: el establecimiento de relaciones más gratificantes. Una investigación realizada por él y su equipo, puso de relieve que la felicidad no depende tanto del nivel de ingresos, de presiones laborales ni del estado civil, como de las personas con las que se relacionaban.
Pero su investigación también sugiere una vía de escape de la rueda de molino hedónica: el establecimiento de relaciones más gratificantes. Una investigación realizada por él y su equipo, puso de relieve que la felicidad no depende tanto del nivel de ingresos, de presiones laborales ni del estado civil, como de las personas con las que se relacionaban.
sábado, 17 de octubre de 2009
ENSEÑEMOS Y FACILITEMOS EL CAMBIO
Tendemos a estar tan ocupados con nuestras tareas cotidianas, que nos olvidamos de mirar por la ventana, para ver-te para ver-estacosa, para ver en qué punto del camino nos encontramos y para reflexionar acerca de adonde queremos llegar.
Estoy convencido, como dice Yunus, que la mayoría de personas, especialmente jóvenes, se sentirán realmente motivadas por las empresas sociales y por su potencial para transformar el mundo. Todo lo que hace falta es la estructura económica y social que lo permita, enseñar las habilidades necesarias, fomentar la participación y enseñar el camino.
Porque cuando sepamos adonde queremos dirigirnos, llegar allí será mucho más fácil.
Estoy convencido, como dice Yunus, que la mayoría de personas, especialmente jóvenes, se sentirán realmente motivadas por las empresas sociales y por su potencial para transformar el mundo. Todo lo que hace falta es la estructura económica y social que lo permita, enseñar las habilidades necesarias, fomentar la participación y enseñar el camino.
Porque cuando sepamos adonde queremos dirigirnos, llegar allí será mucho más fácil.
martes, 29 de septiembre de 2009
OTRAS MANIFESTACIONES DE LA CARIDAD
Dicen algunos que la caridad no siempre es la respuesta para ayudar a salir de la pobreza. Creo que entienden por ella sólo a la limosna que se da. Puede ser que las limosnas fomenten la dependencia en lugar de la autoayuda y la confianza en uno mismo.
En la Carta Encíclica de Benedicto XVI sobre el amor cristiano, se entiende por caridad a prestar un servicio al prójimo como una respuesta a una necesidad inmediata en una determinada situación, como el hambre en el mundo. O sea, caridad, como manifestación del amor gratuito al prójimo. Este servicio está relacionado con el compromiso necesario por la justicia.
Entre las múltiples estructuras de servicio caritativo en el contexto social actual, las de voluntariado son sumamente importantes hoy día porque son, en palabras de Benedicto, una “escuela de vida para los jóvenes, que educa a la solidaridad y a estar disponibles para dar no sólo algo, sino a sí mismos”.
Pero la limosna (también el voluntariado), podrían crear también una situación de poder unilateral. Los beneficiarios persiguen que se les concedan favores, en lugar de reclamar lo que se merecen. En consecuencia, no tienen voz y desaparecen la responsabilidad y la transparencia.
Démonos cuenta que las personas pobres también pueden actuar. Los pobres pueden ser emprendedores, trabajar por cuenta propia y generar trabajo para otros. La existencia de nuestras personalidades multidimensionales implica que no todas las empresas deberían estar obligadas al objetivo único de la maximización de los beneficios. Y es aquí donde entra el nuevo concepto de “empresa social”.
Existen dos tipos de empresas sociales: una, propiedad de inversores con objetivos sociales y la otra, empresas que maximizan beneficios, pero que son propiedad de personas pobres o desfavorecidas. Considero que ambos tipos son instrumentos para servir al planeta y a las personas, especialmente a los más desfavorecidos, de la mejor manera posible.
En la Carta Encíclica de Benedicto XVI sobre el amor cristiano, se entiende por caridad a prestar un servicio al prójimo como una respuesta a una necesidad inmediata en una determinada situación, como el hambre en el mundo. O sea, caridad, como manifestación del amor gratuito al prójimo. Este servicio está relacionado con el compromiso necesario por la justicia.
Entre las múltiples estructuras de servicio caritativo en el contexto social actual, las de voluntariado son sumamente importantes hoy día porque son, en palabras de Benedicto, una “escuela de vida para los jóvenes, que educa a la solidaridad y a estar disponibles para dar no sólo algo, sino a sí mismos”.
Pero la limosna (también el voluntariado), podrían crear también una situación de poder unilateral. Los beneficiarios persiguen que se les concedan favores, en lugar de reclamar lo que se merecen. En consecuencia, no tienen voz y desaparecen la responsabilidad y la transparencia.
Démonos cuenta que las personas pobres también pueden actuar. Los pobres pueden ser emprendedores, trabajar por cuenta propia y generar trabajo para otros. La existencia de nuestras personalidades multidimensionales implica que no todas las empresas deberían estar obligadas al objetivo único de la maximización de los beneficios. Y es aquí donde entra el nuevo concepto de “empresa social”.
Existen dos tipos de empresas sociales: una, propiedad de inversores con objetivos sociales y la otra, empresas que maximizan beneficios, pero que son propiedad de personas pobres o desfavorecidas. Considero que ambos tipos son instrumentos para servir al planeta y a las personas, especialmente a los más desfavorecidos, de la mejor manera posible.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
¿CÓMO PODRÍAMOS TRANSFORMAR NUESTRO SISTEMA SOCIOECONÓMICO PARA QUE NO SÓLO FUESE EFICAZ SINO TAMBIÉN COMPASIVO? ¡CREAMOS EMPRESAS SOCIALES!
Me pregunto si no estarán agotándose las posibilidades de nuestros modelos económicos y si la elevada tasa de paro a la que asistimos no será un fenómeno estructural y muy profundo, en lugar de meramente coyuntural. Quizá siempre haya un número considerable (y probablemente creciente) de personas que no puedan encontrar un buen trabajo. ¿Cómo podríamos transformar, me pregunto, nuestro sistema para que no sólo fuese eficaz, sino también compasivo? Modificar el sistema económico en un sentido más compasivo también proporcionaría una mayor estabilidad a nuestros sistemas políticos. Estas son frases de Alvin Weinberg, antiguo director del Oak Ridge National Laboratory, fundador del Institute for Energy Analysis y consejero de la política científica de dos presidentes de Estados Unidos.
Pero la ceguera mental que tiene la actitud económica de los sistemas económicos actuales, carece de la capacidad de asumir el punto de vista de los demás. La empatía es esencial para un capitalismo compasivo que tenga en cuenta el sufrimiento humano y su alivio.
Todo esto justifica la necesidad de crear una sociedad compasiva. Decía en alguna entrada anterior que ayudar a los demás nos hace felices. Aquel es un aspecto de la naturaleza humana al que no se presta la menor atención en el mundo empresarial. Las empresas sociales satisfacen esta necesidad humana y ése es el motivo que las convierte en fuente de inspiración.
Pero la ceguera mental que tiene la actitud económica de los sistemas económicos actuales, carece de la capacidad de asumir el punto de vista de los demás. La empatía es esencial para un capitalismo compasivo que tenga en cuenta el sufrimiento humano y su alivio.
Todo esto justifica la necesidad de crear una sociedad compasiva. Decía en alguna entrada anterior que ayudar a los demás nos hace felices. Aquel es un aspecto de la naturaleza humana al que no se presta la menor atención en el mundo empresarial. Las empresas sociales satisfacen esta necesidad humana y ése es el motivo que las convierte en fuente de inspiración.
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compasión,
empresas sociales,
modelo de sociedad
miércoles, 2 de septiembre de 2009
LA IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES
El ser humano es social por naturaleza y necesita relacionarse con los demás. El concepto de sociedad, decía Savater (1947), viene del hecho de que somos socios. Así que estamos vinculados y debemos ser conscientes de ello.
También es comúnmente aceptada la correspondencia, muy clara y fuerte, entre las relaciones sociales y la felicidad.
Y si la felicidad, la compasión y la colaboración en general están relacionadas con la supervivencia y con el bienestar, ¿a qué estamos esperando?
La felicidad no es cosa de la sociedad. Es una aspiración y un deseo individual.
También es comúnmente aceptada la correspondencia, muy clara y fuerte, entre las relaciones sociales y la felicidad.
Y si la felicidad, la compasión y la colaboración en general están relacionadas con la supervivencia y con el bienestar, ¿a qué estamos esperando?
La felicidad no es cosa de la sociedad. Es una aspiración y un deseo individual.
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