Todos los lunes, mi profesora de inglés me pregunta: ¿cuéntame que has hecho este fin de semana? Voy a clase temiendo ya por esta pregunta porque no hago nada especial, nada que merezca la pena contar. Nothing special, le digo. Percibo que ella se queda sorprendida y me da por pensar (después de la clase) que quizás me esté perdiendo algo. Pero la verdad es que me siento bien no haciendo nada especial: leo un poco, corro un poco, ayudo a hacer las tareas de la casa, estoy en casa con mi familia… Y cuando digo bien, me refiero a un estado interior de relajación y de tranquilidad.
Esto me lleva a preguntarme qué hago, no ya los fines de semana, sino todos los días. Y la respuesta es la misma: nada especial.
Hoy, mientras regreso en el camino de vuelta a mi casa, me doy cuenta que aunque este tipo de vida rutinaria, pueda ser inútil y sin mucho sentido, o sumamente ineficaz, y que tendrá su utilidad o no, será o no atractiva a los ojos de los demás; pero, a menudo, las cosas verdaderamente valiosas son aquellas que sólo se consiguen mediante tareas y actividades de escasa utilidad. Tal vez sean tareas vanas, pero jamás estúpidas. Eso pienso yo.
miércoles, 25 de agosto de 2010
sábado, 31 de julio de 2010
¿QUÉ SENTIDO TIENE LA VIDA SI ME ARREBATA LO QUE MÁS QUIERO?
La vida es difícil. Complicada e injusta para muchos. Cuando te sientes ilusionado con algo, ocurre una desgracia que te provoca un gran sufrimiento. Y muchas veces no sabes sobreponerte, y otras muchas también te indignas y rebelas.
Vivir es sufrir: este es el tema central del existencialismo. Vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.
Cuando uno se enfrenta a una situación inevitable, siempre que uno tiene que enfrentarse a un destino que es imposible cambiar, lo que más importa es la actitud que tomemos hacia el sufrimiento. Debemos encontrarle un sentido a la vida, razón por la cual estamos dispuestos incluso a sufrir a condición de que ese sufrimiento tenga un sentido.
Escribo sobre esto porque llevamos un tiempo organizando con una cena que hoy celebraremos en Bonares aquellos nacidos en 1970 y me consta que I es uno de los que más ilusionados estaba con esta fiesta. Hoy no estará presente porque se está enfrentando con el dolor y el sufrimiento, y posiblemente esté preguntándose el porqué a él y a su familia le ha tocado sufrir tanto. Decirle que ánimo, que es un amigo, que tiene mucha gente que lo quiere, que está dando mucho a los jóvenes de su pueblo, que la vida todavía espera algo de él y que acepte las dificultades como una prueba de fuerza interior y de crecer espiritualmente.
Vivir es sufrir: este es el tema central del existencialismo. Vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.
Cuando uno se enfrenta a una situación inevitable, siempre que uno tiene que enfrentarse a un destino que es imposible cambiar, lo que más importa es la actitud que tomemos hacia el sufrimiento. Debemos encontrarle un sentido a la vida, razón por la cual estamos dispuestos incluso a sufrir a condición de que ese sufrimiento tenga un sentido.
Escribo sobre esto porque llevamos un tiempo organizando con una cena que hoy celebraremos en Bonares aquellos nacidos en 1970 y me consta que I es uno de los que más ilusionados estaba con esta fiesta. Hoy no estará presente porque se está enfrentando con el dolor y el sufrimiento, y posiblemente esté preguntándose el porqué a él y a su familia le ha tocado sufrir tanto. Decirle que ánimo, que es un amigo, que tiene mucha gente que lo quiere, que está dando mucho a los jóvenes de su pueblo, que la vida todavía espera algo de él y que acepte las dificultades como una prueba de fuerza interior y de crecer espiritualmente.
miércoles, 14 de julio de 2010
¡VIVA ESPAÑA!
¿Habían visto alguna vez tal densidad de banderas españolas en el territorio español? Yo nunca.
El domingo pasado la selección española de fútbol se proclamó campeona del mundo y todos los españoles (y otros muchos que no son españoles) lo festejamos. Parece ser que el deporte une a los españoles como ninguna otra cosa. Aunque hay personas que aborrecen el fútbol, es un hecho que la gente “se une” ante grandes eventos futbolísticos. En el caso de España siempre ha sido así, pero es la primera vez que he percibido un sentido de pertenencia, un orgullo de ser/sentirse español. Y he querido reflexionar sobre esto.
¿Por qué ese sentimiento que he apreciado como compartido? Me atrevo a decir que de lo que nos hemos sentido orgullosos es de ese gran equipo que tenemos, de ese conjunto de personas que son los jugadores y el entrenador. Personas que han creído siempre que podían conseguir el éxito y por eso lo buscaron, personas sencillas y humildes, siempre respetuosas con los demás (ya sea el equipo contrario o los medios de comunicación), personas que dicen que el título es de todos; en definitiva son el modelo de personas que todos quisiéramos ser. Recuerdo que las primeras palabras de técnico y jugadores al finalizar el encuentro contra Holanda fueron felicitar a los jugadores por los valores que poseen y dar las gracias a todos los españoles por el apoyo brindado. Y nunca decir que el contrario fue tal o cual o que son los mejores o despreciar a los demás.
En estos últimos años nos han acompañado los éxitos deportivos como en ninguna otra época anterior y, lo mejor de todo, es que los deportistas que lo han conseguido son excelentes modelos de referencia para la sociedad. Además de la selección española de fútbol destaco a Pau Gasol en baloncesto, Rafa Nadal en tenis y Marta Domínguez en atletismo, todos reconocidos números uno a nivel mundial en las disciplinas deportivas en las que compiten, pero también números uno como personas.
Recuerdo que en alguna otra entrada en el blog decía que era necesario modificar el modelo actual de comportamiento de la sociedad y también que los jóvenes hacen lo que ven hacer a otros. En el deporte español actual encontramos un modelo que ellos, los jóvenes, deben copiar. Los entrenadores deben prestar atención a este detalle, pero también aquellos que nos dedicamos a la enseñanza, a la política y a los medios de comunicación. Tenemos ahora una buena oportunidad que nos facilita dicho cambio hacia una sociedad basada en valores. Si todos nosotros queremos ser como ellos por lo que son ellos y nos sentimos orgullosos de ellos y eso también nos une, merece la pena trabajar en esta línea.
Por otro lado, me pregunto que si no han sido las banderas colgadas en los balcones, en los coches en los escaparates y por todos lados facilitadoras para ese orgullo. Es verdad que siempre hemos seguido estos eventos deportivos con especial fervor, pero el explícito sentimiento de pertenencia hacia unos colores, el compartirlo con nuestros padres, hijos y amigos, incluso por aquellos que no siguen el fútbol o que lo aborrecen, ha sido algo extraordinario esta vez. ¿Han sido las banderas el catalizador? Yo creo que sí. Decía también, cuando hablaba de las comunidades de práctica, que el individuo debe identificarse como algo o alguien e identificarse con algo o alguien y al mismo tiempo, la identificación es algo que nos hacemos a nosotros mismos y algo que hacemos a los demás, expresándonos, por ejemplo con la bandera. Necesitamos símbolos (entiéndanme en el mejor de los sentidos) a los que podamos acudir para reforzar este sentido de pertenencia y nuestra identidad. Me gustaría también que España tuviera un himno que pudiéramos todos cantar. Algunas selecciones lo hacían, y tenía su efecto.
Sólo dos cosas más. Dar gracias además de al deporte español actual, a los chinos por habernos posibilitado conseguir una bandera en el momento en que nuestra mente nos pidió que fuéramos a por una, y por un precio muy asequible y en cualquier lugar cercano. Estas tiendas baratas, han contribuido a lo que Gladwell llama contagio social o lo que los expertos en redes llaman cascada global al haber surgido un agrupamiento percolante (percolating cluster) en una fracción finita de la red.
La segunda cosa es que España está de moda. La marca española vende y no solo por el deporte. Tenemos una lengua importante para el mundo y ya el año pasado en Inglaterra el idioma español fue la primera elección por los jóvenes británicos. ¡Y fue para poder entender las canciones de Shakira!
El domingo pasado la selección española de fútbol se proclamó campeona del mundo y todos los españoles (y otros muchos que no son españoles) lo festejamos. Parece ser que el deporte une a los españoles como ninguna otra cosa. Aunque hay personas que aborrecen el fútbol, es un hecho que la gente “se une” ante grandes eventos futbolísticos. En el caso de España siempre ha sido así, pero es la primera vez que he percibido un sentido de pertenencia, un orgullo de ser/sentirse español. Y he querido reflexionar sobre esto.
¿Por qué ese sentimiento que he apreciado como compartido? Me atrevo a decir que de lo que nos hemos sentido orgullosos es de ese gran equipo que tenemos, de ese conjunto de personas que son los jugadores y el entrenador. Personas que han creído siempre que podían conseguir el éxito y por eso lo buscaron, personas sencillas y humildes, siempre respetuosas con los demás (ya sea el equipo contrario o los medios de comunicación), personas que dicen que el título es de todos; en definitiva son el modelo de personas que todos quisiéramos ser. Recuerdo que las primeras palabras de técnico y jugadores al finalizar el encuentro contra Holanda fueron felicitar a los jugadores por los valores que poseen y dar las gracias a todos los españoles por el apoyo brindado. Y nunca decir que el contrario fue tal o cual o que son los mejores o despreciar a los demás.
En estos últimos años nos han acompañado los éxitos deportivos como en ninguna otra época anterior y, lo mejor de todo, es que los deportistas que lo han conseguido son excelentes modelos de referencia para la sociedad. Además de la selección española de fútbol destaco a Pau Gasol en baloncesto, Rafa Nadal en tenis y Marta Domínguez en atletismo, todos reconocidos números uno a nivel mundial en las disciplinas deportivas en las que compiten, pero también números uno como personas.
Recuerdo que en alguna otra entrada en el blog decía que era necesario modificar el modelo actual de comportamiento de la sociedad y también que los jóvenes hacen lo que ven hacer a otros. En el deporte español actual encontramos un modelo que ellos, los jóvenes, deben copiar. Los entrenadores deben prestar atención a este detalle, pero también aquellos que nos dedicamos a la enseñanza, a la política y a los medios de comunicación. Tenemos ahora una buena oportunidad que nos facilita dicho cambio hacia una sociedad basada en valores. Si todos nosotros queremos ser como ellos por lo que son ellos y nos sentimos orgullosos de ellos y eso también nos une, merece la pena trabajar en esta línea.
Por otro lado, me pregunto que si no han sido las banderas colgadas en los balcones, en los coches en los escaparates y por todos lados facilitadoras para ese orgullo. Es verdad que siempre hemos seguido estos eventos deportivos con especial fervor, pero el explícito sentimiento de pertenencia hacia unos colores, el compartirlo con nuestros padres, hijos y amigos, incluso por aquellos que no siguen el fútbol o que lo aborrecen, ha sido algo extraordinario esta vez. ¿Han sido las banderas el catalizador? Yo creo que sí. Decía también, cuando hablaba de las comunidades de práctica, que el individuo debe identificarse como algo o alguien e identificarse con algo o alguien y al mismo tiempo, la identificación es algo que nos hacemos a nosotros mismos y algo que hacemos a los demás, expresándonos, por ejemplo con la bandera. Necesitamos símbolos (entiéndanme en el mejor de los sentidos) a los que podamos acudir para reforzar este sentido de pertenencia y nuestra identidad. Me gustaría también que España tuviera un himno que pudiéramos todos cantar. Algunas selecciones lo hacían, y tenía su efecto.
Sólo dos cosas más. Dar gracias además de al deporte español actual, a los chinos por habernos posibilitado conseguir una bandera en el momento en que nuestra mente nos pidió que fuéramos a por una, y por un precio muy asequible y en cualquier lugar cercano. Estas tiendas baratas, han contribuido a lo que Gladwell llama contagio social o lo que los expertos en redes llaman cascada global al haber surgido un agrupamiento percolante (percolating cluster) en una fracción finita de la red.
La segunda cosa es que España está de moda. La marca española vende y no solo por el deporte. Tenemos una lengua importante para el mundo y ya el año pasado en Inglaterra el idioma español fue la primera elección por los jóvenes británicos. ¡Y fue para poder entender las canciones de Shakira!
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modelo de sociedad,
sentido de pertenencia,
valores
miércoles, 30 de junio de 2010
SIGO INTENTÁNDOLO
Hace algunos meses unos jóvenes de Tánger me manifestaron su interés por expresarse y reclamar la identidad de una ciudad, que creen perdida. Le propusimos un proyecto y estuvieron muy ilusionados con la tarea. Entre las acciones propuestas estaba escribir en un blog. La verdad es que no he conseguido gran cosa en este tiempo, más que la confirmación de su interés, pero que se queda sólo en eso, en una mera declaración de intenciones. En este tiempo le he ido dando muchas vueltas sobre cómo hacer funcionar este pequeño proyecto. También he pedido consejo a ellos y a otros. Todo sin resultado. Siento a veces que el esfuerzo no merece la pena puesto que no es correspondido por aquellos a quienes, creo, más les interesa. Y sin embargo, es en esos momentos cuando hablo con ellos y me transmiten lo contrario.
Quizás estoy equivocado. Quizás no le estoy dando el enfoque correcto. Si hay un interés, pienso que también deberá haber alguna solución para canalizar ese interés y ponerlo en valor. Pero no la tengo.
Y en eso, hace una semana aproximadamente, comentando el proyecto con una profesora, esta me sugiere la idea de que los ciudadanos de Tánger hablen sobre “la ciudad de sus/mis abuelos”, de forma que mediante esta indagación sobre la memoria histórico-cultural vayan definiendo y redefiniendo su propia identidad como tangerinos. Creo que es una maravillosa idea. Se la transmitiré a mis amigos tangerinos, a ver qué pasa. Y si no, seguiré intentándolo.
Quizás estoy equivocado. Quizás no le estoy dando el enfoque correcto. Si hay un interés, pienso que también deberá haber alguna solución para canalizar ese interés y ponerlo en valor. Pero no la tengo.
Y en eso, hace una semana aproximadamente, comentando el proyecto con una profesora, esta me sugiere la idea de que los ciudadanos de Tánger hablen sobre “la ciudad de sus/mis abuelos”, de forma que mediante esta indagación sobre la memoria histórico-cultural vayan definiendo y redefiniendo su propia identidad como tangerinos. Creo que es una maravillosa idea. Se la transmitiré a mis amigos tangerinos, a ver qué pasa. Y si no, seguiré intentándolo.
viernes, 18 de junio de 2010
COSAS DE LA EDAD
Hoy mi hija pequeña ha cumplido 4 años. Hace diez días yo cumplí 40. Y hace sólo 4 días murió un amigo con 78 años. Cosas de la vida.
Decía John Lennon que la vida es aquello que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes. Mi hija está empezando a vivir, pero yo ya he vivido media vida ¿O me queda media vida por vivir? Y la verdad sea dicha, de la vida que he vivido, media vida he estado ocupado planeando.
Y el tiempo pasa muy rápido. Y planear sale caro, ¿no? Pero menos mal que me quedan todavía (estadísticamente es altamente probable) 40 años.
Mientras, la población de Botswana, South Africa, Swaziland, Angola, Cameroon, Lesotho, Uganda, Nigeria, Zambia, Rwanda, Mozambique, Guinea-Bissau, Burundi, Chad, Congo, Mali, Central African Republic, Sierra Leone, Afghanistan tiene alrededor de un 40% de probabilidad de no sobrevivir a los 40 años (Informe sobre Desarrollo Humano 2009, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)).
Decía John Lennon que la vida es aquello que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes. Mi hija está empezando a vivir, pero yo ya he vivido media vida ¿O me queda media vida por vivir? Y la verdad sea dicha, de la vida que he vivido, media vida he estado ocupado planeando.
Y el tiempo pasa muy rápido. Y planear sale caro, ¿no? Pero menos mal que me quedan todavía (estadísticamente es altamente probable) 40 años.
Mientras, la población de Botswana, South Africa, Swaziland, Angola, Cameroon, Lesotho, Uganda, Nigeria, Zambia, Rwanda, Mozambique, Guinea-Bissau, Burundi, Chad, Congo, Mali, Central African Republic, Sierra Leone, Afghanistan tiene alrededor de un 40% de probabilidad de no sobrevivir a los 40 años (Informe sobre Desarrollo Humano 2009, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)).
lunes, 31 de mayo de 2010
HOLA AMIGOS
Hola amigos. No, mejor Hola amigos y amigas. Muy largo. Hola amigos/as. La barra es complicada, así que propongo Hola amig@s. ¿Arroba para significar ambos géneros? Entonces prefiero Hola amigos y amigas. Como siempre, seguimos siendo nosotras las últimas. Vale, Hola amigas y amigos. No tiene importancia.
Se están dando muchas situaciones en las que “interesa” que sea una mujer la que ocupe tal o cual puesto, o que se alcance cierta cuota en el equipo. ¿Esto no es discriminación positiva? Hace pocos días le dieron el Premio Montblanc a la Mujer 2010 a Elena Ochoa y se lo dedicó a todas las mujeres que creen en el talento y no utilizan el género. Yo añadiría que igual para los hombres.
Hola amigos… Ya no me acuerdo lo que os iba a contar.
Se están dando muchas situaciones en las que “interesa” que sea una mujer la que ocupe tal o cual puesto, o que se alcance cierta cuota en el equipo. ¿Esto no es discriminación positiva? Hace pocos días le dieron el Premio Montblanc a la Mujer 2010 a Elena Ochoa y se lo dedicó a todas las mujeres que creen en el talento y no utilizan el género. Yo añadiría que igual para los hombres.
Hola amigos… Ya no me acuerdo lo que os iba a contar.
miércoles, 19 de mayo de 2010
MOVILIZACCIÓN
Educación, pobreza, injusticia, crisis económica, crisis de valores… No nos quedemos quietos. Somos muchos los que estamos preocupados. Nos debemos movilizar.
Pero no basta para movilizarnos a la acción, el simple interés, porque debemos actuar eficazmente. ¿Cómo hacerlo?
Como he escrito en alguna otra ocasión, creo que el poder ciudadano es muy grande. Comprometámonos, unámonos, formemos una entidad colectiva. “Los sujetos colectivos somos conscientes de que solo podemos conocer el sentido de nuestro pensamiento cuando actuamos” (El padre de blancanieves, Belén Gopegui). info@colaboraccion.org está para eso, pero no es la única entidad colectiva.
Además de como colectivo, también debemos participar activamente, física y personalmente, pues la íntima participación en las necesidades básicas se convierte también en un darme a mí mismo.
¿El esfuerzo merece la pena?. Para que pase algo hay que invertir una tendencia. Supongamos que seamos bastantes: ¿De verdad podríamos influir para lograrlo? Les dice Benedicto XVI en la Encíclica sobre la caridad a aquellos que piensan que es tarea imposible, que se liberen de la presunción de mejorar el mundo en primera persona y por sí solos y ofrezcan lo que cada uno pueda. Sin embargo, como bien dice el Papa, hacer todo lo que está en nuestras manos con las capacidades que tenemos, es la tarea que nos debe mantener en activo.
Para tomar decisiones orientadas a este fin no es preciso dar muchas vueltas; lo indispensable es adelgazar, eliminar condicionamientos, ganar libertad. Respirar de verdad. Pero a la espontaneidad del individuo debe añadirse la programación, la previsión, la colaboración con otras instituciones.
Pero no basta para movilizarnos a la acción, el simple interés, porque debemos actuar eficazmente. ¿Cómo hacerlo?
Como he escrito en alguna otra ocasión, creo que el poder ciudadano es muy grande. Comprometámonos, unámonos, formemos una entidad colectiva. “Los sujetos colectivos somos conscientes de que solo podemos conocer el sentido de nuestro pensamiento cuando actuamos” (El padre de blancanieves, Belén Gopegui). info@colaboraccion.org está para eso, pero no es la única entidad colectiva.
Además de como colectivo, también debemos participar activamente, física y personalmente, pues la íntima participación en las necesidades básicas se convierte también en un darme a mí mismo.
¿El esfuerzo merece la pena?. Para que pase algo hay que invertir una tendencia. Supongamos que seamos bastantes: ¿De verdad podríamos influir para lograrlo? Les dice Benedicto XVI en la Encíclica sobre la caridad a aquellos que piensan que es tarea imposible, que se liberen de la presunción de mejorar el mundo en primera persona y por sí solos y ofrezcan lo que cada uno pueda. Sin embargo, como bien dice el Papa, hacer todo lo que está en nuestras manos con las capacidades que tenemos, es la tarea que nos debe mantener en activo.
Para tomar decisiones orientadas a este fin no es preciso dar muchas vueltas; lo indispensable es adelgazar, eliminar condicionamientos, ganar libertad. Respirar de verdad. Pero a la espontaneidad del individuo debe añadirse la programación, la previsión, la colaboración con otras instituciones.
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