- ¿Qué estás escuchando?
- Mi iP
- ¿Tu qué?
- Mi iP
- ¿Y qué es eso de tu iP?
La marca. Necesitamos el iP, las N (o A), la PSpe, PoloRL. Consumir marcas, que se vean y que se sepa. La publicidad de hoy nos entra por todos los sentidos y nos manipula. Nos vestimos, alimentamos, bebemos, calzamos, oímos, vemos, jugamos con la marca. Esta nos controla y nos duerme.
Somos clientes (o consumidores). No me gustan esas palabras, pues como clientes y consumidores pasamos a ser elementos de la sociedad mercantil y dejamos de ser personas.
Respondiendo a la pregunta, es probable que estemos siendo manipulados y creo que la solución está en la educación. No debemos satisfacer deseos superficiales por medio de regalos, sino satisfacer necesidades fundamentales por medio de obligaciones y con el compromiso de todos. En este sentido, me gusta mucho el proyecto www.movilizacioneducativa.net que lidera el profesor José Antonio Marina.
Por otro lado, los expertos dicen que la conducta depende del contexto social. La gente hace lo que ven hacer a otros. Debemos ser conscientes de este proceso mimético y canalizarlo hacia el compromiso adecuado.
El proyecto www.colaboraccion.org del que formo parte tiene como misión fundamental la colaborar+acción a través del conocimiento compartido aplicándolo externamente a la reducción de la pobreza y consiguiendo para los que participan el refuerzo y vivencialidad permanente de los valores fundamentales. Lograr ciudadanos comprometidos es labor de todos. Es por ello que colaborACCIÓN propone, para modificar el modelo actual de comportamiento de la sociedad (una de sus prioridades), impulsar un proyecto de “docencia con conciencia” en la Universidad de Huelva, la “universidad de padres” (al estilo de www.universidaddepadres.es) para familias con hijos en bachillerato y en la universidad, trabajar en la consecución del municipio de Bonares como municipio habitable (pediré al municipio de Alcalá de Guadaíra que comparta con nosotros su experiencia), la sensibilización y formación a los jóvenes en la creación de empresas sociales… Todo ello aderezado con las herramientas de comunicación y las tecnologías de la información que van a posibilitar difundir y expandir nuestras experiencias.
¿Y yo... qué puedo hacer? Tú también formas parte de la educación. Te necesitamos.
viernes, 30 de abril de 2010
lunes, 19 de abril de 2010
SMALL WORLD
En 1967, el psicólogo social Stanley Milgram llevó a cabo un sorprendente experimento. Estaba interesado en la hipótesis denominada como el problema del “mundo pequeño”. Milgram demostró que cualquier persona puede llegar a cualquier otra persona en cualquier otro lugar del mundo en … ¡sólo seis pasos!
En este planeta estamos todos separados únicamente por seis personas. Seis grados de separación, como escribe Duncan Watts. Entre nosotros y los demás seres humanos. Y, en efecto, estamos en la era de la conectividad, el periodo de la historia de la humanidad que ha llegado a estar conectado de un modo más global, más intenso y más inesperado que otro anterior. Esto, por un lado, nos abre muchas posibilidades para el desarrollo y la colaboración, para compartir y oírse todas las voces, para ayudar a cualquier persona del mundo desde cualquier parte del mundo.
Pero, por otro lado, también me pregunto: ¿A cuántos pasos estoy de mis hijos? ¿Y de mis alumnos? ¿Y de mis vecinos? ¿Y de mi yo?
En este planeta estamos todos separados únicamente por seis personas. Seis grados de separación, como escribe Duncan Watts. Entre nosotros y los demás seres humanos. Y, en efecto, estamos en la era de la conectividad, el periodo de la historia de la humanidad que ha llegado a estar conectado de un modo más global, más intenso y más inesperado que otro anterior. Esto, por un lado, nos abre muchas posibilidades para el desarrollo y la colaboración, para compartir y oírse todas las voces, para ayudar a cualquier persona del mundo desde cualquier parte del mundo.
Pero, por otro lado, también me pregunto: ¿A cuántos pasos estoy de mis hijos? ¿Y de mis alumnos? ¿Y de mis vecinos? ¿Y de mi yo?
miércoles, 31 de marzo de 2010
¿POR QUÉ NO UNA DOCENCIA CON “CONCIENCIA”?
Los niños aprenden observando a los adultos y a otros niños. El profesor Giacomo Rizzolatti ha demostrado que en una región del cerebro “habitan” unas células que son las causantes de que los humanos tendamos a imitar a los que nos rodean: son las neuronas espejo. Cuando vemos a alguna persona haciendo algo, en nuestro cerebro se activan las neuronas espejo y nuestro cerebro actúa como si estuviéramos haciendo lo mismo que esa persona.
Así que estamos predispuestos a imitar a quienes nos rodean. Esto recuerda la opinión de muchos profesores de que no deberíamos sólo dar a conocer qué sabemos sino también poner de manifiesto cómo lo sabemos. En el proceso de aprendizaje, los valores, las ideas y la actitud del profesor podrían ser tan importantes como el material que está enseñando. Las personas exhiben sus actitudes y creencias continuamente, a menudo sin pretenderlo. Son estas actitudes y creencias las que los alumnos captan e imitan fácilmente incluso cuando no es esta su intención.
Recordemos por un momento a aquel profesor o profesora inolvidable que conocimos una vez al menos en nuestra escolaridad. ¿Cuáles eran las cualidades que poseía? ¿Acaso era un gran matemático? ¿Una gran historiadora? ¿Un excelente filósofo? Posiblemente no, o no era eso lo que más nos interesaba.
Naturalmente, no imitamos cualquier cosa sino con más probabilidad a aquellos a quienes admiramos. Profesores, padres, políticos, periodistas, actuemos en nuestra vida y profesión de acuerdo a los valores fundamentales para la convivencia. No subestimemos el poder de las neuronas espejo.
Que no nos frene el miedo o la inseguridad. Todos, sin excepción, tenemos a alguien que nos admira y nos quiere. Nadie está solo. Merece la pena intentarlo y trabajarlo.
¿Cuánto somos ya?
Así que estamos predispuestos a imitar a quienes nos rodean. Esto recuerda la opinión de muchos profesores de que no deberíamos sólo dar a conocer qué sabemos sino también poner de manifiesto cómo lo sabemos. En el proceso de aprendizaje, los valores, las ideas y la actitud del profesor podrían ser tan importantes como el material que está enseñando. Las personas exhiben sus actitudes y creencias continuamente, a menudo sin pretenderlo. Son estas actitudes y creencias las que los alumnos captan e imitan fácilmente incluso cuando no es esta su intención.
Recordemos por un momento a aquel profesor o profesora inolvidable que conocimos una vez al menos en nuestra escolaridad. ¿Cuáles eran las cualidades que poseía? ¿Acaso era un gran matemático? ¿Una gran historiadora? ¿Un excelente filósofo? Posiblemente no, o no era eso lo que más nos interesaba.
Naturalmente, no imitamos cualquier cosa sino con más probabilidad a aquellos a quienes admiramos. Profesores, padres, políticos, periodistas, actuemos en nuestra vida y profesión de acuerdo a los valores fundamentales para la convivencia. No subestimemos el poder de las neuronas espejo.
Que no nos frene el miedo o la inseguridad. Todos, sin excepción, tenemos a alguien que nos admira y nos quiere. Nadie está solo. Merece la pena intentarlo y trabajarlo.
¿Cuánto somos ya?
miércoles, 24 de marzo de 2010
LA CULPA DE LA CRISIS LA TIENE….
La culpa de la crisis la tiene el gobierno. No, los bancos. Bueno, ellos también. ¿Acaso el ladrillo no tuvo algo que ver? Sí, pero lo malo no ha sido el ladrillo, sino el modelo productivo basado en él.
Nosotros somos las víctimas. La verdad es que siempre tenemos a alguien a quien echar la culpa. Es fácil. Lo difícil es pararse a pensar si uno mismo tiene algo que ver con el problema. ¿Acaso necesitaba ese gran coche? ¿O la casa en la playa? ¿O una tan grande? O la tele con pantalla plana… Bueno, y si no necesitaba todas esas cosas, ¿por qué las compré? ¿por qué no descansé hasta tenerlas?
Estamos inmersos en una sociedad de consumo. Nuestra sociedad es como una gigantesca superficie comercial, sin muros, sin límites, sin fronteras y sin más objetivos que el consumo. Y los jóvenes un yacimiento de consumidores cada vez más ávidos. Y la misión de las familias y de los medios es informarlos y formarlos a empujar el carrito de la compra. Porque eso es lo que hacemos los mayores.
Mi ipod, blackberry, nike, PSP, wii, BMW... Porque de la marca depende la identidad de las personas.
Familias enteras consagradas a considerar sus menores deseos como necesidades vitales. ¡Más, más!
Y claro, la culpa la tiene el gobierno, los bancos, el ladrillo…
PD: La crisis no empezó en 2008 ó 2009. Ésta empezó hace tiempo. Quizás, en lo que sí tengan razón es que es global.
Nosotros somos las víctimas. La verdad es que siempre tenemos a alguien a quien echar la culpa. Es fácil. Lo difícil es pararse a pensar si uno mismo tiene algo que ver con el problema. ¿Acaso necesitaba ese gran coche? ¿O la casa en la playa? ¿O una tan grande? O la tele con pantalla plana… Bueno, y si no necesitaba todas esas cosas, ¿por qué las compré? ¿por qué no descansé hasta tenerlas?
Estamos inmersos en una sociedad de consumo. Nuestra sociedad es como una gigantesca superficie comercial, sin muros, sin límites, sin fronteras y sin más objetivos que el consumo. Y los jóvenes un yacimiento de consumidores cada vez más ávidos. Y la misión de las familias y de los medios es informarlos y formarlos a empujar el carrito de la compra. Porque eso es lo que hacemos los mayores.
Mi ipod, blackberry, nike, PSP, wii, BMW... Porque de la marca depende la identidad de las personas.
Familias enteras consagradas a considerar sus menores deseos como necesidades vitales. ¡Más, más!
Y claro, la culpa la tiene el gobierno, los bancos, el ladrillo…
PD: La crisis no empezó en 2008 ó 2009. Ésta empezó hace tiempo. Quizás, en lo que sí tengan razón es que es global.
jueves, 18 de febrero de 2010
¿POR QUÉ NO QUIERO UN eBOOK?
Uno de los regalos estrella de las pasadas navidades ha sido el libro electrónico (me referiré en adelante al dispositivo portátil que sirve para leer publicaciones digitales). ¡Y el mes pasado apareció el iPad, el nuevo producto de Apple!
Me gusta mucho el ebook con tinta electrónica (¡ofrece una experiencia de uso similar a la de un libro tradicional!); lo puedes llevar en el bolso (¡también un libro!); pero puedes llevar con él veinte libros (¿todos me los voy a leer?); y se pasan las páginas como en un libro de verdad (¡ah, que bien!)…
Seré un poco anticuado pues yo siento la necesidad de tocar las páginas del libro que estoy leyendo. Y también la necesidad de oler esas mismas páginas cuando lo releo. Incluso me acuerdo de sucesos de mi vida que ocurrieron en los días que leía esas páginas
Esa nota, esa mancha, esa señal, ese papel dejado entre sus páginas… De vez en cuando me quedo ensimismado, sin leer, pero acariciándolo.
Y es que también siento la necesidad de tocar ciertas fotos mientras las miro. Para mí son algo más que recuerdos de otra época, forman parte esencial de mi vida. Tocándolas revivo instantes.
Seguro que me compraré un ebook, como hice con la cámara digital. Y me alegraré de tenerlo. Pero no dejaré de comprar libros. Con su pasta y todo.
Los sentidos del tacto y del olfato me llevan a revivir muchas emociones.
Me gusta mucho el ebook con tinta electrónica (¡ofrece una experiencia de uso similar a la de un libro tradicional!); lo puedes llevar en el bolso (¡también un libro!); pero puedes llevar con él veinte libros (¿todos me los voy a leer?); y se pasan las páginas como en un libro de verdad (¡ah, que bien!)…
Seré un poco anticuado pues yo siento la necesidad de tocar las páginas del libro que estoy leyendo. Y también la necesidad de oler esas mismas páginas cuando lo releo. Incluso me acuerdo de sucesos de mi vida que ocurrieron en los días que leía esas páginas
Esa nota, esa mancha, esa señal, ese papel dejado entre sus páginas… De vez en cuando me quedo ensimismado, sin leer, pero acariciándolo.
Y es que también siento la necesidad de tocar ciertas fotos mientras las miro. Para mí son algo más que recuerdos de otra época, forman parte esencial de mi vida. Tocándolas revivo instantes.
Seguro que me compraré un ebook, como hice con la cámara digital. Y me alegraré de tenerlo. Pero no dejaré de comprar libros. Con su pasta y todo.
Los sentidos del tacto y del olfato me llevan a revivir muchas emociones.
miércoles, 3 de febrero de 2010
MANIFIESTO UNIVERSITARIO
Hace un par de años, mientras era director de un Centro de I+D universitario, escribí el manifiesto que os presento, al estilo del de la Bauhaus que, por desgracia, no tuvo aceptación en mi entorno.
“¡El último fin de toda actividad investigadora es mejorar la sociedad! El conocimiento científico y técnico y su aplicación a todos los ámbitos de la vida de nuestras sociedades, es una de las fuerzas motrices de los procesos de crecimiento económico y de mejora del bienestar social. La fragmentación de la investigación y la insuficiente inversión en ella, así como la creciente globalización de la ciencia y la tecnología requiere de una colaboración consciente de todos los agentes del sistema de conocimiento. Investigadores, empresarios y administración deben volver a conocer y concebir la naturaleza compuesta del proyecto de I+D+I en su totalidad y en sus partes. Sólo entonces el resultado quedará impregnado de nuevo en la sociedad creando progreso y cultura, uniendo el binomio perdido.
La investigación debe enseñarse y experimentarse. El avance se alcanza con hechos, no con planes. Los centros de I+D deben convertirse en talleres donde se aprende a investigar y donde se experimenta investigando. La experimentación práctica debe ser el lenguaje del centro. Los investigadores e innovadores, empresarios y administración deben cooperar y colaborar a través de comunidades de investigación física y virtual y usar infraestructuras adecuadas de investigación y comunicación integradas en red y accesibles para todos los grupos de investigación. Sólo con el aprendizaje, la experimentación y la cooperación podremos crear valor, abandonando la condena del ejercicio incompleto de la investigación, pues su pleno desarrollo se consigue con dicha integración.
Centrémonos también en las personas, en los usuarios, en sus deseos para la sociedad, dejémoslos participar en el proceso de I+D+I, de modo que investigadores y profesionales se dediquen a crear futuro donde los resultados mejoren la sociedad.
No solo se trata de investigar e innovar, sino de enseñar a investigar, investigar para la gente y también comunicar. La difusión de la ciencia y la tecnología es parte de una cultura de una sociedad avanzada. Hablamos ya de 2I+3D: Investigación, Innovación, Desarrollo, Docencia y Difusión.
¡Investigadores, empresarios, políticos, vivamos, no imaginemos el futuro! Deseemos, proyectemos, creemos todos juntos la nueva estructura del futuro, en que todo constituirá un solo conjunto, para un solo fin.”
¿Hay alguien que cree en esto?
“¡El último fin de toda actividad investigadora es mejorar la sociedad! El conocimiento científico y técnico y su aplicación a todos los ámbitos de la vida de nuestras sociedades, es una de las fuerzas motrices de los procesos de crecimiento económico y de mejora del bienestar social. La fragmentación de la investigación y la insuficiente inversión en ella, así como la creciente globalización de la ciencia y la tecnología requiere de una colaboración consciente de todos los agentes del sistema de conocimiento. Investigadores, empresarios y administración deben volver a conocer y concebir la naturaleza compuesta del proyecto de I+D+I en su totalidad y en sus partes. Sólo entonces el resultado quedará impregnado de nuevo en la sociedad creando progreso y cultura, uniendo el binomio perdido.
La investigación debe enseñarse y experimentarse. El avance se alcanza con hechos, no con planes. Los centros de I+D deben convertirse en talleres donde se aprende a investigar y donde se experimenta investigando. La experimentación práctica debe ser el lenguaje del centro. Los investigadores e innovadores, empresarios y administración deben cooperar y colaborar a través de comunidades de investigación física y virtual y usar infraestructuras adecuadas de investigación y comunicación integradas en red y accesibles para todos los grupos de investigación. Sólo con el aprendizaje, la experimentación y la cooperación podremos crear valor, abandonando la condena del ejercicio incompleto de la investigación, pues su pleno desarrollo se consigue con dicha integración.
Centrémonos también en las personas, en los usuarios, en sus deseos para la sociedad, dejémoslos participar en el proceso de I+D+I, de modo que investigadores y profesionales se dediquen a crear futuro donde los resultados mejoren la sociedad.
No solo se trata de investigar e innovar, sino de enseñar a investigar, investigar para la gente y también comunicar. La difusión de la ciencia y la tecnología es parte de una cultura de una sociedad avanzada. Hablamos ya de 2I+3D: Investigación, Innovación, Desarrollo, Docencia y Difusión.
¡Investigadores, empresarios, políticos, vivamos, no imaginemos el futuro! Deseemos, proyectemos, creemos todos juntos la nueva estructura del futuro, en que todo constituirá un solo conjunto, para un solo fin.”
¿Hay alguien que cree en esto?
jueves, 31 de diciembre de 2009
A MI MADRE
Queridos Reyes Magos:
Dicen que cuando estamos cerca de la muerte recordamos con más intensidad los acontecimientos de nuestra infancia. Y uno de los más recurrentes es el de la madre. He pensado en ello y creo que volvemos a lo que más nos importa. A los olores, los sabores, al recuerdo de la risa contagiosa y desprendida, siempre gratuita. Al amor de nuestra madre y su protección.
Quizás sea verdad que durante el embarazo se constituye un vínculo entre madre e hijo y que permite esa singularidad de amor y protección.
Todo lo que soy se lo debo a mi madre. A lo mejor no se lo muestro. Porque en este mundo de hoy, nuestra principal aspiración es “vivir nuestra propia vida”. Pero luego, al final, siempre volvemos a ella. Y la reconocemos. Según Sennett, nuestra identidad lleva implícita el relato de nuestra vida. Y esa vida no se puede concebir sin nuestra madre.
Tampoco me imaginaba la profundidad del amor de una madre por su hijo hasta que no lo he comprobado en el de mi mujer hacia los míos. Una madre siempre piensa por ella y por su hijo. He tenido que tener uno para saberlo.
Queridos Reyes Magos, a ver si puede ser que me traigáis lo que os voy a pedir. Para mi madre lo más bonito que podáis encontrar pues se merece todo y mucho más.
El mundo entero para mi madre.
Dicen que cuando estamos cerca de la muerte recordamos con más intensidad los acontecimientos de nuestra infancia. Y uno de los más recurrentes es el de la madre. He pensado en ello y creo que volvemos a lo que más nos importa. A los olores, los sabores, al recuerdo de la risa contagiosa y desprendida, siempre gratuita. Al amor de nuestra madre y su protección.
Quizás sea verdad que durante el embarazo se constituye un vínculo entre madre e hijo y que permite esa singularidad de amor y protección.
Todo lo que soy se lo debo a mi madre. A lo mejor no se lo muestro. Porque en este mundo de hoy, nuestra principal aspiración es “vivir nuestra propia vida”. Pero luego, al final, siempre volvemos a ella. Y la reconocemos. Según Sennett, nuestra identidad lleva implícita el relato de nuestra vida. Y esa vida no se puede concebir sin nuestra madre.
Tampoco me imaginaba la profundidad del amor de una madre por su hijo hasta que no lo he comprobado en el de mi mujer hacia los míos. Una madre siempre piensa por ella y por su hijo. He tenido que tener uno para saberlo.
Queridos Reyes Magos, a ver si puede ser que me traigáis lo que os voy a pedir. Para mi madre lo más bonito que podáis encontrar pues se merece todo y mucho más.
El mundo entero para mi madre.
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